martes, 19 de marzo de 2019

19 de marzo

El 19 de marzo se celebra en Valencia la cremá de las fallas.

Hace un par de años me instalé en una terraza y traté de captar la esencia de la noche, primero con los fuegos artificiales, y después con las humaredas de las fallas ardiendo. Y todo ello teniendo en cuenta que cada cosa sucede en un punto de la ciudad en un momento determinado. Pasé un par de horas en la terraza, y el resultado de juntar unas cuantas fotografías es el que veis a continuación:

Aunque quizá no se aprecie bien la calidad, la foto, tal y como ha sido generada mide más de metro y medio de largo por unos 40 centímetros de alto (como es habitual, en la web sólo subo fotos a baja resolución, para evitar a los piratas que usan lo que no deben...). Esta formada por 15 fotografías para crear el Sky-Line e instalar el resto de elementos: los fuegos y las volutas de humo. Ningún elemento ha sido colocado en un sitio que no estuviera. Todo sucedió donde lo ves, aunque no ocurriera todo a la vez... Las fotos están hechas con una Fuji X-pro2 montando un 56mm f/1.2 a ISO 1000, f/5.6 y 1/2s.

La idea era conjugar el aspecto festivo de los fuegos artificiales con el apocalíptico de las humaredas. Creo que me ha quedado un poco más de lo segundo que de lo primero, pero en todo caso, me gusta como está. Entre la versión original en color (muy anaranjada, por la iluminación de la ciudad) y esta en blanco y negro con un viraje que enfría las sombras y hace algo cálidas las luces y los medios tonos, me he decidido por esta última. Espero que a vosotr@s también os guste.

martes, 12 de marzo de 2019

La profundidad de campo

Uno de los conceptos que más cuesta aprender cuando alguien se inicia en la fotografía, es la profundidad de campo. Sin embargo, es un elemento fundamental que debemos tener siempre en cuenta al crear nuestra imagen con la cámara.

Todos los que hemos estudiado óptica alguna vez (en el colegio o en el instituto, por ejemplo) recordamos que cuando tenemos una lente convexa (mas gruesa en el centro que en el extremo) los rayos paralelos de luz que impactan en la lente de manera perpendicular se concentran en un punto. También recordamos que los puntos cercanos se invierten, tal y como se muestra la figura. Cuando empezamos a aprender fotografía, nos cuentan que la cámara funciona como una caja con una lente, que permite que entre la luz y que ésta impacte en el negativo o en el sensor. Con estas ideas en la cabeza, lo normal es que pensemos que una lente solo enfoca los objetos que están en una posición concreta y que el resto de objetos deben aparecer desenfocados en esa imagen invertida que se forma. Sin embargo, esta idea es contradictoria con la realidad, ya que en la mayoría de las fotos que hacemos hay muchas cosas enfocadas (a veces todo esta enfocado). ¿porqué ocurre esto?

En realidad, lo que vemos enfocado es una cuestión de percepción. Los objetivos de las cámaras tienen varias lentes para que la imagen que se forme no salga deformada y además, aunque enfocan en un punto concreto, hay mucho espacio que sale suficientemente enfocado en la fotografía como para que a nosotros nos parezca completamente nítido. La distancia que hay entre el punto más cercano que nos parece desenfocado y el punto más lejano que también nos parece desenfocado se conoce como profundidad de campo.

La profundidad de campo depende, fundamentalmente, de cuatro factores: de la apertura del diafragma, de la distancia a la que estamos enfocando, de la distancia focal del objetivo y del tamaño del sensor. Veamos el efecto de cada uno de ellos.

Apertura del diafragma

La apertura del diafragma es el elemento que utilizamos más frecuentemente para modificar la profundidad de campo. Si queremos tener poca profundidad de campo, por ejemplo para un retrato en el que el rostro se separe bien de un fondo desenfocado, utilizaremos un número f/ bajo (una apertura de diafragma grande). Si por el contrario, queremos hacer una fotografía de paisaje, normalmente queremos que haya muchos elementos enfocados, algunos cercanos y otros lejanos. Para ello cerraremos el anillo de apertura, dando un valor alto al número f/.

Las siguiente imágenes muestran este efecto en mi cámara Fujifilm X-pro2, con un objetivo de 35mm si el sujeto está situado a 2 metros. Con una apertura f/2, la profundidad de campo será de 26cm, enfocando desde 1,88m hasta 2,16m. Si utilizamos una apertura f/8, la profundidad de campo pasa a ser de 1,1, enfocando desde 1,59m hasta 2,69m. Si utilizamos f/16, la profundidad de campo será de 2,79m, enfocando desde 1,32m hasta 4,11m.

Distancia de enfoque

La distancia de enfoque también tiene un efecto importante en la profundidad de campo. Cuanto más cerca está el objeto, menor será esta profundidad, y cuanto más alejado esté, será mayor. Así, utilizando la Fujifilm X-pro2, con un objetivo de 35mm a f/8, si enfocamos a 1,5m de distancia, la profundidad de campo será de 60 cm (entre 1,26 y 1,85m); si enfocamos a 2m, ya sabemos que será de 1,1m (de 1,59 a 2,69m); por último, si enfocamos a 4m, la profundidad de campo será de 5,66m (entre 2,64 y 8,30m).

Distancia focal

Tampoco es lo mismo utilizar un gran angular que un teleobjetivo. Los grandes angulares nos proporcionan una profundidad de campo mucho mayor que los objetivos de focales más largas. en el caso que estamos utilizando como ejemplo, supongamos que utilizamos una Fujifilm X-pro2, y enfocamos siempre a 2m con un objetivo en el que fijamos la apertura a f/8. Si utilizamos un 14mm, la profundidad de campo será infinita, teniendo todo enfocado desde 0,76m hasta el horizonte (de hecho, si enfocamos a 1,24m, que es la distancia hiperfocal, tendremos el mismo efecto). Si utilizamos un 35 mm, ya sabemos que la profundidad de campo es de 1,1m, enfocando desde 1,59m hasta 3,69m. Por último, si utilizamos un 80mm disminuye hasta los 19cm, enfocando tan sólo desde 1,91m hasta 2,10m.

La distancia hiperfocal es aquella que hace que, si enfocamos a un objeto que esté a esa distancia, obtengamos todo enfocado desde su mitad hasta el infinito. Todos los objetivos tienen una distancia hiperfocal para cada una de sus aperturas, y es buena idea conocerlas (o tener una aplicación que te la facilite, pero de eso hablaremos otro dia...).

Tamaño del sensor

Para terminar, es muy importante saber que el tamaño del sensor afecta enormemente a la profundidad de campo. No es lo mismo utilizar un sensor de los llamados "Full Frame", del mismo tamaño que los negativos de 35mm (24x36mm), que un sensor APS-C (en el caso de Fuji, de 23,6 mm x 15,6 mm), que un Micro Cuatro-Tercios de Olympus (17,4 x 13,0 mm). En este caso, si comparamos las cámaras para una misma distancia focal, obtendríamos resultados engañosos, ya que la imagen que obtenemos es proporcional al tamaño del sensor. En este caso debemos comparar focales "equivalentes", que nos permitan capturar la misma imagen. En todo caso mantendremos una apertura de f/8 y enfocaremos a 2m. Una cámara Full Frame, como la Canon 5D Mark IV con un objetivo de 54mm (que según la conversión sería el equivalente al 35mm de la X-pro 2), enfocara desde 1,72m hasta 2,38m (profundidad de campo: 66cm). Recordemos que la Fuji X-pro2, con el 35mm en esas condiciones enfoca desde 1,59m hasta 2,69m (1,1m de profundidad de campo). Por último, una Olympus con un objetivo de 27mm (el equivalente a los 54mm en Full Frame), tendremos enfocado desde 1,51 hasta 2,96m (1,45m en total). Como vemos, para la misma distancia focal equivalente, la profundidad de campo es menor en sensores grandes y mayor en sensores mas pequeños. Por este motivo, las fotografías de nuestros teléfonos móviles salen tan bien enfocadas siempre: el tamaño del sensor es tan pequeño que la profundidad de campo es inmensa.


El Icono utilizado para la cámara es de Eucalyp de www.flaticon.com con licencia CC 3.0 BY

martes, 5 de marzo de 2019

Como seguir varios blogs de manera sencilla

No se si vuestro caso, pero yo sigo unos cuantos blogs de fotografía y otros tantos de noticias relacionadas con el tema. Si habitualmente sigues unos cuantos sitios web, tenerlos todos en favoritos y recorrerlos de vez en cuanto no es la mejor idea. Hay herramientas que te ayudan a leer lo último que aparezca en estos sitios, sin mucho esfuerzo. Para ello hay que hacer uso de algo que quizá no conozcáis: los feeds RSS.

RSS viene de "really simple syndication" (sindicación realmente simple) y es un estándar para que sea sencillo extraer las noticias o los post de diferentes sitios web por parte de herramientas hechas por otros. Normalmente todos los sitios que publican algún tipo de noticias siguen este estándar. La gracia es que hay herramientas que te permiten "suscribirte" a los sitios web que quieras y, cada vez que las consultas, te muestran lo que se ha publicado desde la última vez que estuviste. Yo uso dos (que están conectadas entre sí):

Feedly


Es la que utilizo en mi ordenador de sobremesa. Me conecto a ella con mi cuenta de google, y me muestra una página como esta:

En la izquierda puedes ver un menu en el que seleccionar, por categorías, las páginas que quieres consultar. En la derecha tienes una lista de noticias, y pinchando en las que quieras leer se abren en la misma aplicación (y si lo deseas, en el navegador). Para dar de alta nuevos sitios web, solo hay que pinchar en la parte que pone "+ add content", y poner la url del sitio web que quieres añadir. En ese momento puedes incluirlo en una de las categorías.

Cuando lees un artículo, este aparece en un tono de letra mas claro (en gris), y si recargas la aplicación, desaparece. Una de sus utilidades es la posibilidad de marcar un artículo que te guste para leerlo luego. En la app aparece como "read later", y es una de las opciones que más utilizo.

Newsify


Es la app que uso en mi iPhone. Aquí os dejo el enlace para descargarlo de la Apple Store.

Gracias al uso de la cuenta de google en ambas aplicaciones, las tengo conectadas, de manera que lo que leo en una me desaparece directamente de la otra, y lo que marco para luego en una, también lo está en la otra. Aquí, lo de añadir nuevos blogs se hace por medio del menu que sale cuando pinchamos en las tres rallas que hay arriba a la izquierda, y lo de "read later" se marca con una estrella que aparece en la parte inferior del artículo. En la app del iPhone tenemos un "pequeño problema" y es que solo te guarda lo que has marcado durante dos meses, pero en la aplicación del ordenador de sobremesa no tenemos esa limitación, así que siempre podemos ir ahí a leer lo que no leímos en su momento (o guardar los artículos en algún sitio, como hago yo utilizando IFTTT --If This Then That--, pero de eso hablaremos otro día).

martes, 26 de febrero de 2019

Yo revelo, tu procesas, ella edita...

En los cursos de iniciación a la fotografía, que imparto cada tres o cuatro meses, suele salir un tema que creo que tiene interés suficiente como para merecer una entrada en el blog. Tiene que ver con esa pregunta que suelen hacernos... "Es que tu, ¿editas las fotos?". La pregunta suele tener un aire de desaprobación, como si "editar" una fotografía fuera algo que desvirtúa la pureza del arte. En fin, siempre que me hacen esa pregunta empiezo de la misma manera...: por el principio.

Antes de la fotografía digital, estábamos acostumbrados a la fotografía química. En aquellos momentos todo el mundo tenía claro que las fotografías se revelaban. De hecho, las fotografías químicas se revelan dos veces: por un lado el negativo, y por otro la copia. El fotógrafo puede influir (de hecho influye) en ambos procesos. Al revelar el negativo, porque podemos seleccionar los líquidos utilizados, los tiempos, etc. Durante una época, en la fotografía de color se puso de moda el revelado cruzado, que consistía en revelar un carrete de una marca con lo líquidos de otra. El resultado era una imagen con colores diferentes del original, pero con cierto encanto onírico. Y por supuesto, al revelar la copia, además de elegir papel y líquidos para la ocasión, se puede dar más tiempo de iluminación en una zona, reservando otra, tapando con la mano o con unas máscaras de cartulina las zonas más claras de la foto. Incluso con papeles multigrado se puede dar más contraste a una zona que a otra, poniendo máscaras de colores amarillos o magenta en diferentes áreas. Y nadie dudaba de que estábamos revelando una foto y de que el revelado es necesario.

Esta fotografía química está revelada de manera que se contrasten las luces y
las sombras pero no se pierda mucho detalle en ninguna de las dos zonas

El conflicto en el mundo digital viene por la creencia de que la cámara ya nos da la foto que hemos hecho. Personalmente me hace gracia cuando la gente declara con orgullo que su foto no ha sido "procesada", porque nos están mostrando el JPG que ha salido de la cámara. En realidad todas las cámaras disparan en RAW (otra cosa es que te lo den o se lo queden), y a partir de ese RAW generan el JPG. Ese archivo JPG no es mas que el revelado que la cámara ha querido hacer de nuestro RAW. Algo así como cuando llevas un carrete a revelar y le pides al señor o a la señora de la tienda que te revele el carrete y te haga las copias. Al final te llevas a casa las copias reveladas como ha querido el fotógrafo de la tienda, que no tiene por qué coincidir con cómo las quieres tu.

De hecho, en las cámaras digitales es posible influir en como generan el JPG (en como revelan la foto), modificando parámetros de contraste, saturación, enfoque, etc. En mi caso tengo unos ajustes que utilizan en concursos tipo Rally, en los que hay que entregar el archivo JPG directo de cámara sin alteración ninguna. Digamos que influyo en el revelado de la imagen de una manera indirecta.

Cuando utilizamos Lightroom o cualquier otro programa similar para revelar un archivo RAW, y generar un JPG, no estamos haciendo nada diferente de lo que haríamos en el cuarto oscuro. Toda fotografía requiere un revelado, lo haga la cámara, el fotógrafo de la tienda o nosotros mismos. No debemos despreciar ese proceso, porque es fundamental.

El segundo concepto que aparece habitualmente es el de procesado. Procesar una fotografía es hacer un revelado que altere de alguna manera la imagen original: cambiando colores de manera selectiva, añadiendo o eliminando elementos, etc. Si eres un fotógrafo de reportaje, normalmente no procesas las fotografías (aunque siempre las revelas), pero si eres un artista, no veo ningún motivo para no hacerlo. Al final tu responsabilidad es generar una imagen atractiva, que guste a los espectadores. Y tienes un montón de herramientas a tu disposición y no hay motivo para despreciar ninguna. En mi caso, y como veis por la imagen que os muestro a continuación, no me corto en procesar las fotografías. Lo que no haré nunca es presentar esta foto en un concurso de reportaje, porque estaría falseando la realidad...

Esta es una fotografía muy procesada. Ni la persona que aparece estaba en La Habana
(a él le fotografié en la Plaza Mayor de Madrid), ni el coche era rojo (el original era de un azul muy feo...)

La tercera palabra que se utiliza en estos casos es "editar" una fotografía. En este caso, al editar un conjunto de fotografías, lo que hacemos no tiene nada que ver con lo anterior. Editar, en el ámbito fotográfico, suele traducirse por "seleccionar". Cuando volvemos de un viaje y seleccionamos un conjunto reducido de fotos para nuestro album, para enseñar, o para lo que sea, estamos editando esa colección de fotografías. De hecho, la edición es lo primero que debemos hacer, tratando de eliminar las fotografía que sean menos atractivas, y quedándonos con las mejores obras. Tradicionalmente, en los medios de comunicación, el editor tenía esa función: recibía las fotografías enviadas por los fotógrafos, y seleccionaba aquellas que iban a acompañar a la noticia o las que aparecerían en el reportaje. Al ser una persona diferente, y acostumbrada a este proceso, elegía las mejores fotografías, sin el cariño que el autor tienen a sus imágenes. Si queréis ver un proceso de edición "a la antigua usanza", os recomiendo el libro Contactos de la agencia Magnum. Un verdadera delicia donde se pueden ver carretes completos de fotógrafos de la agencia, con la selección que hacen de las imágenes para revelar posteriormente.

En resumen, los procesos de revelado, procesado y edición son muy diferentes, y todos ellos son necesarios en nuestra vida como fotógrafos.

martes, 19 de febrero de 2019

Panorámicas verticales

Hace tiempo que vi las panorámicas verticales de iglesias de Richard Silver. Si no las conocéis, no dejéis de pinchar en el enlace...

El caso es que en una visita al Monasterio Cisterciense de Santa María de Huerta, me encontré a mi mismo repitiendo este tipo de fotografía en el Refectorio.

Esta sala es en la que los monjes comían. Las escaleras de la derecha dan acceso a un púlpito desde el que uno de los monjes leía mientras tanto. Al estar en la sala, empecé a hacer una panorámica vertical, y de repente me encontré imitando (casi sin querer) a Richard Silver. La panorámica está hecha a mano, y estoy seguro que es muy mejorable. De hecho, si esto se puede hacer a mano, con un poco de tecnología, se pueden conseguir cosas estupendas (y con mejor luz, repitiendo cada toma con unos parámetros diferentes). Como detalle, Lightroom fue incapaz de hacer la panorámica. Cuando le unía las tres últimas fotos, se empeñaba en decirme que no podía. Sin embargo, Photoshop lo ha hecho sin mucho problema.

Las fotos están hechas con la Fuji X-pro2 y el 14mm f/2,8, a f/5,6, 1/160 e ISO 3200. Fijé la velocidad porque tenía alguna postura con el cuerpo arqueado (casi haciendo el pino-puente) que no hacía fácil el disparo. De hecho me temblaba todo... A partir de ahí, y con una apertura razonable para que todo estuviera enfocado, fije el ISO. Lightroom sí pudo encargarse del ruido :).