viernes, 22 de septiembre de 2017

El último beso

Esta fotografía es de mi época de fotos "teatralizadas". Como os decía en el post anterior, a lo largo de mi vida fotográfica he pasado por muchas etapas. En la primera época, la mas larga, fui completamente autodidacta en el sentido mas fuerte de la palabra. O lo que es lo mismo, yo hacía mis fotos y yo las juzgaba, tratando de conseguir aquellas imágenes que más me gustaran. Todo lo más, la familia daba su opinión sobre aquellas que decidía enseñarles. La cosa cambió con la entrada en el mundo digital, donde volví a tomar el gusto por el revelado de las fotografías, y donde me uní a la Agrupación Fotográfica de Guadalajara y comencé a aprender de mis compañeros. Ese aprendizaje no fue solo en cuanto a estilo o técnica, sino también aprendí a aprender: a cómo debía enfrentarme a ese proceso de mejora personal.

El caso es que ya en esta última etapa, como os decía, pasé una época en la que planificaba las fotografías hasta el último detalle. Una buena parte de mis mejores fotos las utilicé en los concursos sociales de la Agrupación, que son una buena excusa para fomentar tu creatividad y mejorar tu técnica. La foto que os traigo hoy ganó en su momento el social que tenía por tema "Un beso y una flor" y ayudó a que ganara la liga social esa temporada :). En el lado malo, casi recibo una paliza de mi madre cuando vio a su nieta con un sudario y a su nuera de luto...

La foto está hecha con mi antigua Canon 400D (mi primera réflex digital) y con el objetivo Tamrom 18-200, de cuando pensaba que con ese objetivo tenía cubiertas todas mis necesidades. Iluso... Está hecha a 51 mm (equivalente a un 80 mm en full frame) a f/13, para garantizar que todo salía enfocado. El ISO es 100, como debe ser en una foto en la que controlas tu todo, para sacar el mínimo grano posible (esta cámara tenía un grano que la hacía prácticamente inservible por encima de ISO 400), y la velocidad es de 1/13. Ademas, se disparó un flash que está ubicado en el lateral derecho y que estaba difuminado con un paraguas blanco. La potencia del flash y la velocidad de disparo se ajustaron para que la luz fuera suficiente en las partes blancas y negras, y que saliera sin problemas la vela. Tengo que deciros que no se quien disfrutó más, si yo haciendo la foto, o mi hija, a la que siempre le ha gustado hacer de modelo en mis fotos.

Esta fotografía ha sido seleccionada en más de 20 concursos internacionales y ha obtenido una Mención Honorífica de la Global Photographic Union en el “3rd MALINIK Digital Circuit 2017” celebrado en Travnik, Bosnia-Herzegovina. Para que os hagáis una idea, se dieron 20 premios en la categoría de monocromo para un total de 1085 fotografías presentadas. No está nada mal :)

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